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Cálidas sensaciones

Por Núria Ripoll Blanch, técnica dietista

Cálidas sensaciones

 

En días fríos, ventosos, húmedos y lluviosos a veces, en lugar de salir por salir, es mejor quedarnos en casa,  arropados por la  indiscutible calidez del hogar.

Ya sea solos o en compañía, estar tranquilos en casa es bueno, es saludable y relaja la mente. Sobre todo si tenemos una vida social llena de compromisos y muy activa. Podemos aprovechar estas ocasiones para poner orden, leer, arreglar las plantas, organizar cajones, armarios… y por supuesto ¡para cocinar!

Esta última opción no es evidentemente la del sofá y la mantita, pero es mucho más gratificante si el pretexto sirve para reunir amigos y familiares. Se disfruta más cocinando para los demás que para nosotros mismos. Y es que la satisfacción que genera es única.

En esta editorial vamos a quedarnos en casa y, al mismo tiempo, invitar a algunos amigos íntimos.

El ambiente, la presentación y un cierto protocolo desenfadado, puede convertirse en una divertida experiencia.

Para ello damos algunas ideas:

- Avanzarse: Comprar todo lo que necesitaremos para no tener que salir. Incluso pequeños detalles como pueden ser unas velas de cera virgen (dan una luz preciosa y cálida), unos vinos ecológicos o unos jabones de tocador ayurvédicos.

- Tapas y aperitivos: Son pequeños platos ideales para recibir a los comensales y saludar sin prisa. Pueden ser pequeñas raciones de platos caseros, o cuidadas miniaturas con diferentes ingredientes. Las conservas de pescado y marisco son muy útiles para preparar unos picadillos mezclando trocitos de cebolla, pimiento, huevo duro…  y luego distribuyéndolo en tostaditas de pan. Si el marisco es de pesca sostenible mucho mejor. Otra opción es el paté vegetal y la olivada. Son suaves al paladar y ligeros. Los aperitivos demasiado generosos pueden acabar con el apetito de los comensales, si este es el caso, lo mejor será a continuación servir un plato único. Están muy de moda los platos al estilo “buddha bowl”: se trata de una variada y colorida disposición de alimentos sanos, dispuestos harmónicamente en un mismo plato. La base, por ejemplo, puede ser un cereal como el mijo, arroz, quínoa o trigo sarraceno  y luego combinarlo con hortalizas, semillas, proteína vegetal, huevo, germinados… como toque final queda genial con un aliño al estilo japonés. Por ejemplo, mezclando aceite de sésamo, un poquito de salsa teriyaki y sal rosa del Himalaya fina.

- Cómo poner la mesa: Aunque en esta ocasión la reunión no es formal, ciertos detalles mejoraran la práctica. Situar la mesa en un lugar con suficiente iluminación y reservar el sitio más cerca de la cocina para quién tenga que servir. Tener la mesa a punto cuando lleguen nuestros amigos, pero sólo con lo imprescindible: la mantelería, la cubertería y la vajilla. Podemos decorar la mesa con velas bajas y con pequeños ramilletes de flores secas. También podemos sorprender con unos divertidos reposa cubiertos elaborados con piedras llanas de rio pintadas. Las podemos hacer nosotros mismos decorando con pintura ecológica apta para utensilios alimentarios.

- La presentación del plato: Es aconsejable preparar los platos sin llenarlos demasiado. La comida que tiene que servirse caliente debe conservarse al horno, apagado pero que mantenga cierta temperatura. Combinar texturas, colores y sabores hará que sea más divertido y sorprendente. Utilizar cazuelitas de barro, cuencos de coco y cestas de bambú es una alternativa a la típica vajilla. Nos aportará sensación de naturalidad, calidez y confort.

- Una buena sobremesa: Es el momento perfecto para degustar un buen café o, para quien lo desee, un té o una infusión, mientras disfrutamos conversando. Podemos ofrecer varios tipos de cafés: capuchino, largo, descafeinado… En el centro de la mesa es costumbre poner bombones, chocolatinas, frutos secos o cualquier otro detalle para ir picando mientras hablamos. Si son productos de calidad ecológicos ¡sorprenderemos el doble! El té también puede ser un motivo de atención. Hay muchísimas variedades para probar, algunos tés son sorprendentes, por su intensidad como el té matcha y otros, por sus interesantes virtudes como el té mu.  Seguramente también será tema de conversación.

Y no olvidemos que si es un día lluvioso y húmedo, podemos ofrecer a nuestros amigos ropa cómoda y mullida para que se sienten como en casa. Se trata de disfrutar de la compañía, sin complejos, sin normas, en un ambiente agradable. En definitiva, se trata de crear esta sensación indescriptible que para cada uno de nosotros representa algo diferente, pero con un matiz común: hogar dulce hogar.

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